Sera parsimonia in fundo est. Cuando se ha llegado al fondo es tarde para ahorrar.
Comentaba esta tarde con un posible inversor sobre la emisión de AUDASA, y me decía que ya le era tarde para ahorrar.
Posiblemente tenga razón. Posiblemente no. El ahorro es una actitud, no depende de si se gana mucho o poco. Es una actitud que hay quien la tiene innata, y otros la tenemos que aprender.
Esta crisis nos está enseñando muchas cosas. Quizás lo más importante, en mi opinión, es que todo puede suceder. Lo mejor y lo peor de lo peor. Y todo ello sin saber porque si, o porque no.
En lo que se refiere al ahorro y como prepararnos para tiempos difíciles, que ahora sabemos que seguro llegaran, la pregunta es cómo protegernos.
Tengamos en cuenta los siguientes puntos:
1.- Todos tenemos una máquina de hacer dinero. Para unos será una nómina, para otros será un negocio, para otros rentas, rendimientos de especular en bolsa,… la máquina de hacer dinero es lo que nos da el suministro de dinero que necesitamos para vivir y para capitalizar, si sabemos y queremos. Podemos entender que aquí tenemos rentabilidad.
2.- Todos intentamos capitalizar nuestro ahorro. Unos lo hacemos comprando nuestra casa y quizás un apartamento en la playa. Hay quien ha comprado muchas casas. Hay quien lo invierte en bolsa, o en depósitos, o renta fija, o en fondos de inversión, o en planes de pensiones. Incluso se puede invertir en negocios o en inversiones alternativas. Pero mayoritariamente en España se ha ahorrado en ladrillo. Este apartado de capitalización fundamentalmente se ha utilizado como seguridad.
Cuando ha sobrevenido la crisis todos teníamos, en mayor o menor cuantía, la tranquilidad de que nuestros ahorros seguros podrían ayudarnos a superarla. Cuando la crisis se está alargando más allá de lo razonable prácticamente todos nos hemos quedado sin liquidez. Los alquileres se han caído, algunos han perdido su empleo, y para remate las propiedades no se pueden vender. Nadie compra.
En este escenario aparece la necesidad del tercer vértice del triangulo: la liquidez. Y todo apunta, por los resultados y sufrimientos de esta crisis, a que todos nos hemos olvidado de la liquidez.
3.- La máquina de liquidez. Todos necesitamos liquidez. Y cuando la crisis se hace eterna y nadie te da crédito es cuando más necesaria se hace la liquidez.
La máquina de liquidez solo debería estar constituida por activos:
.- que coticen en mercados regulados internacionales.
.- que tengan una volatilidad mínima.
.- que tengan emisores razonablemente sólidos.
.- que se puedan vender aunque tengamos algunas perdidas.
.- que ofrezcan una rentabilidad que al menos superen el IPC.
Y estos activos son la renta fija, soberana o corporativa. Pero de calidad. Si queremos obtener rentabilidades altas con la renta fija la inversión deja de ser maquina de liquidez para convertirse en máquina de hacer dinero.
Para acabar el diseño solo nos faltaría un fondo de emergencia para atender puntas de liquidez. Este fondo debe reponerse cada vez que se utilice. Por ejemplo la liquidez necesaria para tres meses de gastos sin ingresos puesta en una cuenta remunerada o un fondo de inversión monetario.
De esta forma tendríamos el siguiente esquema para prevenirnos contra la próxima crisis, porque esta la tendremos que superar con lo que podamos:
La máquina de hacer dinero.
La máquina de capitalización y seguridad.
La máquina de liquidez.
y el fondo de emergencia.
El modelo quedaría perfecto si la máquina de hacer dinero no nos exigiera aportar nuestro tiempo. Pero bueno, eso es otra historia para más adelante.
Volviendo a mi potencial cliente, ¿invertirá en bonos AUDASA? No lo sé. Creo que no. Tiene un negocio abierto en un mercado de Madrid y todos los días le veo haciendo caja. Seguramente crea que no necesite la máquina de liquidez. O no se fíe de nadie y prefiera tener el dinero en el colchón.
Deseo que esta crisis finalice cuanto antes y que mi potencial cliente no se vea en la necesidad de tener que cerrar y se le agote su caudal de liquidez.